Soy madre soltera.

De joven me creía muy segura, muy intuitiva. Pensaba que no iba a repetir las historias que veía en mi familia, en mi casa, en el colegio.

Pero aun así acabé repitiéndolo todo.

Fui perdiendo mi seguridad sin darme cuenta. Me tomé lo de ser mamá tan en serio que me olvidé de mí por muchos años.

Quise escuchar y quedar bien con todos, aun cuando seguía haciendo lo que me dictaba el corazón. Pero quizás no observé bien a mi hijo, ni medí el alcance en él de mis propios cambios.

Y me convertí en una mujer solitaria, insegura, llena de culpas y frustraciones con respecto a la maternidad.

Entonces me enfocé más aún en la búsqueda de ese Dios que todo lo ve. Me encontré con el tema hermoso de la espiritualidad - algo que siempre me buscó, que siempre me gustó, pero que nunca tomé tan en serio.

Hasta que fue mi propio hijo quien se convirtió en mi juez.

Hola!, soy Cindy

Un Curso de Milagros llegó a mis manos hace muchos años. Abrí el libro. No entendí nada. Lo cerré y me olvidé.

No fue sino hasta el 2020 - en medio de una noche oscura del alma, escuchando a Emilio Carrillo - que un día encontré un video de Marta Salvat.

Y así como el Curso regresó a mí, esta vez para obligarme a estudiarlo.

Haciendo cierto aquello de que "cuando el alumno está listo, aparece el maestro."

Siempre dicen que el Curso elige cuándo llega a ti. Y cuando llega, se queda. Porque es un curso obligatorio (así lo dice la introducción).

Muchísimas cosas hicieron click en mí. Resonaron. Y empezó el estudio y las pruebas.

Pero ahora diferente.

Ahora no con un Dios externo, sino con un Dios Verdadero adentro de mí (aunque a veces me gusta hablarle como si siguiera afuera). Sé que soy parte de Él.

El Curso que volvió a mi..

No he sufrido como infinidad de mamás han sufrido. Pero cada quien tiene las batallas que puede soportar.

Y no hay grado de dificultad en los milagros.

Estoy en el camino. Consciente de que puede tardar varias vidas. Aunque me gustaría que esta sea la última, no creo - porque todavía no acepto muchas cosas.

Pero siento que sí pasan milagros todos los días. Ahora los veo más.

El camino espiritual es de todos los días. Es cansado. Puede ser agotador. Es una batalla con el mundo - ese que no es real pero que nos parece tanto.

Sin embargo, el hecho solo de saber que esto no es real, ya me da paz.

"Solo el Amor es real", dice el Curso. Y el Amor es intocable, indestructible, perfecto.

Por eso no lo conocemos aquí.

El camino que camino.

Los maestros, siempre dicen que cuando algo te trae paz, debes compartirlo.

Y no he sabido cómo. Hasta ahora.

Voy en ese camino. Queriendo ver lo que realmente tengo que ver día con día.

Dándole permiso al Espíritu Santo de que me muestre lo que tengo que ver.

Conociendo el verdadero perdón - para conmigo y todo lo que no supe hacer mejor.

Y confiando en la vida, como dice Emilio.

Aunque algunos días no lo logre.

Esto es así.

Por qué comparto:

Sé que muchísimas mamás también se han sentido perdidas, culpables y sin remedio.

Quizás al leer algo que yo escriba o les cuente, les resuene.

Y no se sientan tan locas por pensar: "¿Ves? Esto yo lo sabía. Sabía que era así."

Por sobre todas las cosas: no dejar de escuchar a la intuición.

A las personas que siempre han dicho que se guían por la intuición les llamaron brujas, locas, insensatas, enfermas.

Pero no era más que la voz del Espíritu Santo hablando.

La divinidad recordándonos quiénes realmente somos.

Sigo sintiendo mucho apego por mi hijo y mis seres queridos que me rodean. Trabajo en ello.

Pero ahora con la conciencia de que si yo no me cuido a mí, no tengo nada para ellos.

Y comparto desde otro lugar. No desde el victimismo ni las expectativas - esas ya no las tengo.

Sino desde la igualdad. Y algunas veces, espero que cada vez sean más, desde la paz.---

Con amor,

CINDY

Estudiante de Un Curso de Milagros

Madre en el camino

Compañera de otras madres que eligen paz

Para ti..